Cuando sufrís por amor, crees que todo se viene abajo, no haces más que llorar lo que en el futuro vas agradecer. En un momento así, no hay palabra que valga. Lo peor, es que parecemos masoquistas urgando en la información que sabemos que nos hace mal. Poniendo el ojo en la cerradura, llegamos a ver lo que no queremos ver.
A cada uno le lleva su tiempo para superar, pero al fin y al cabo, tarde o temprano lo superas. Si queres, podes.
La vida va estar llenas de piedritas como esas, algunas piedras más grandes, otras más chicas, algunas más duraderas, otras menos, otras marcan más que algunas, pero la cuestión es que marcan. Pero ninguna, absolutamente ninguna, te hará caer; al contrario, te van ayudar a construir un muro demasiado fuerte para soportar lo que venga. Lo gracioso, es que después, cuando recuerdes esos tiempos en los que los días parecían años, no van a causarte más que risas, y decir 'que tonta fui'. Me miro, y soy feliz.
Gabi Buffarini.