Maldigo ese día, maldigo la injusticia de la vida, maldigo mi suerte de no poder ni si quiera moverme ese maldito día, parecen que son siglos los que llevo acá, pero nada es lo que pude hacer. Quede inmóvil y no reaccionaba. No entendía, y aun hoy sigo sin entenderlo. Hay días en los que creo tocar fondo, días en lo que deseo que todo vuelva atrás, aprovechar esas charlas y poder detener el tiempo. La extraño, y no se imaginan cuanto, quiero abrazarla.
Vive en mí, por siempre.
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